La propuesta interviene dentro del espacio urbano y cuestiona el espacio cultural.
Dentro de este marco, se diseñaron siete bancos de madera que semanalmente se iban colocando en distintos lugares del barrio de Gràcia (Barcelona) y documentando a través de una página web, la incidencia del banco dentro y fuera del espacio expositivo. El proyecto concluyó con la reflexión del impacto de la sala de exposiciones a partir de los distintos usos que se le dieron al banco.



